Medios de comunicación: ¿víctimas o cómplices?

Por M. Cecilia Rolandi

En febrero de 2002 Hugo Chávez cambió la cúpula empresarial de Petróleos de Venezuela, la empresa petrolera del Estado y, según la oposición, violentó con estos cambios una larga tradición meritocrática; en opinión del gobierno, se reactivó el motor y la columna de la economía con el fin de redistribuir las riquezas nacionales. Este acto, junto a la persistencia de la crisis económica y social y a una campaña iniciada por los medios en contra del presidente, indujeron a que el 9 de abril Fedecamaras, la organización patronal principal del país, convocara a una huelga general para forzar la renuncia de Chávez. El 11 de abril, luego de tres días de huelga, las protestas se convirtieron en disturbios y una marcha contra el Gobierno fue desviada de su recorrido hacia el palacio presidencial de Miraflores, donde se toparon con una concentración en apoyo al Gobierno. Ocurrieron entonces enfrentamientos armados que produjeron varios muertos y heridos. En la madrugada del día siguiente el Alto Mando Militar ejecutó un Golpe de Estado que colocó en la Presidencia al presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona Estanga.

La prensa oral y escrita, el cine, la televisión e Internet, son herramientas que siempre se utilizaron, y se utilizan, para apoyar el ejercicio del poder de los grandes grupos, antaño políticos y hoy económicos. Si bien cumplen la función básica de describir la realidad social y el acontecer nacional e internacional, su acción es eficaz e inmediata ya que introducen al individuo en una interacción de ideas y en la apelación que el medio hace a sus sentidos. Entonces, otra función de los medios es la de atraer e influenciar la opinión individual y colectiva aún cuando ello signifique dejar de lado la veracidad.

Luego de las presiones internacionales y las fuertes protestas de los simpatizantes de Chávez, los militares leales al Gobierno retomaron el poder y Chávez reasumió la Presidencia en la madrugada del 14 de abril de 2002. Durante esos dos días, los medios privados mostraron los tiroteos que ocurrían en Caracas acusando al gobierno y a sus seguidores de haber planificado las acciones violentas.

VIDEO:
Los medios privados construyeron una versión de los hechos que no se correspondía con lo que sucedía en realidad. Un claro ejemplo de ello la manipulación de imágenes que se realizó en torno a los episodios ocurridos en el Puente Llaguno.

Al mismo tiempo el canal del Estado, Venezolana de Televisión, fue sacado del aire; motivo por el cual, Chávez y sus seguidores titularon luego la situación como un “golpe mediático”, argumentando que los medios privados tuvieron una gran cuota de responsabilidad en el golpe de estado, autocensurando información comprometida con los golpistas y adjudicándole la responsabilidad por los hechos inventados por la misma prensa: como el del Puente LLaguno. Lo mismo ocurrió en Honduras a fines de junio de 2009, tras el golpe de estado que derrocó a Manuel Zelaya; en esa oportunidad casi un 95 por ciento de los medios de comunicación privados del país dejaron de transmitir cualquier tipo de información relacionada con la expulsión a la fuerza del presidente, por colusión los más y por coerción oficial los menos.

Retomando el hecho ocurrido en Venezuela, varias fuentes coinciden en que los líderes del golpe, en un intento desesperado de conservar el poder, persuadieron a los magnates de los medios privados para que se ignoren los acontecimientos que estaban haciendo fracasar el golpe. El sábado 13, mientras los manifestantes inundaban las calles y el palacio presidencial cambiaba de manos por segunda vez en dos días, los espectadores de la televisión venezolana se quedaron a oscuras: en lugar de noticias, se vieron caricaturas y películas viejas. Al día siguiente, con Chávez de nuevo en el poder, ninguna de las ediciones dominicales de los principales periódicos apareció en las calles. Los medios en lugar de informar al público, escondieron los hechos.

En Venezuela fue con el apoyo directo de los grandes medios privados, en Honduras con el allanamiento de las instalaciones de los medios más críticos y con amenazas y persecuciones a sus propietarios y periodistas; así las autoridades de facto logran evitar que se dé a conocer lo que está sucediendo o, al menos, que se les dé la palabra a múltiples voces. Haciendo un poco de historia vemos que quien maneja las ideas de una sociedad es quien determina el curso de la misma.

En fin, los medios de comunicación pueden ser cómplices de los procesos políticos o, por el contrario, aportar en la tarea de la transformación y democratización social. De ahí la importancia que reviste el desarrollo de los medios alternativos como armas de combate en una guerra contra la dictadura de los medios de comunicación masivos y de los sistemas políticos y económicos que avalan.

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~ por Palabras con Poder en 9 octubre 2009.

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